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'Lo más importante es que uno no se ponga límites en los proyectos que emprenda y afronte los retos profesionales con ilusión'

Hablamos con...

Nota

Teresa Apellániz Gómez, Profesora Titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de La Rioja y Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza.



'Lo más importante es que uno no se ponga límites en los proyectos que emprenda y afronte los retos profesionales con ilusión'
Teresa Apellániz Gómez es una luchadora nata. Ganadora de un Premio Extraordinario de Doctorado en el área de Ciencias Sociales y autora de diversos trabajos de investigación en revistas especializadas en economía, nos cuenta las experencias que ha vivido a lo largo de su trayectoria profesional, no exenta de obstáculos y dificultades por la cardiopatía congénita que padece. Sin embargo, pese a las trabas con las que se ha encontrado, nos anima a no tirar nunca la toalla.

Teresa Apellániz Gómez es Profesora Titular de Economía Financiera y Contabilidad de La Universidad de La Rioja; Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Zaragoza; Premio Extraordinario de Doctorado en el área de Ciencias Sociales; autora de diversos trabajos de investigación en revistas especializadas en economía y cardiópata congénita. ¿he olvidado algo?

No, básicamente lo ha sintetizado usted muy bien. Ese es mi currículum, aunque mis campos de interés abarcan muchas más cosas, como la medicina (cardiología) y todo lo relacionado con ella, que me apasiona.

Supongo que esta magnífica trayectoria ha sido fruto de un gran esfuerzo. ¿Podría resumirnos su experiencia personal y qué le motivó a alcanzar tantas metas en su carrera profesional?

Bueno, yo creo que lo más importante es que uno no se ponga límites a priori en los proyectos que emprenda, sino afrontar los retos profesionales y personales con ilusión, sin pensar que uno está en desventaja respecto a los demás por la discapacidad y tratando también de vencer las trabas que nos impone la propia autoprotección familiar. Si uno está convencido que puede conseguirlo, el camino a recorrer para lograr las metas es mucho más fácil. No hay más explicaciones. Es cierto que al tener ciertas limitaciones físicas cuesta más esfuerzo conseguir las cosas, porque en todas las épocas uno no está al 100%, sino quizás al 60%, y tiene que tenerlo en cuenta. Quizás se tarda un poco más con respecto a las personas que no tienen ninguna discapacidad, pero se consigue. Yo aún recuerdo cuando me operaron de corazón la primera vez (prótesis mitral, con 10 años). Había otros compañeros que se operaron a la vez que yo y ya se habían planteado dejar de estudiar. Yo no me lo planteé nunca. Nunca vi mis limitaciones como un obstáculo insalvable. Aunque también supe que mi ritmo de trabajo iba a ser distinto.

En definitiva, creo que soy una luchadora nata. Y eso me ha salvado, en la coartación aórtica (17 años) y recientemente en los dos años de arritmia (fibrilación auricular crónica), que he superado con una ablación en el extranjero, sin marcapasos. Pues yo nunca tiro la toalla.

¿Qué ambiciones le quedan aún por lograr?

Es cierto que he logrado muchas de las cosas que me he propuesto, pero aún me quedan otras tantas. Sin una cierta ilusión por hacer cosas nuevas no podría seguir viviendo. Estudiar Medicina para ser un buen cardiólogo es una de ellas, aunque soy consciente de que terminar la carrera a mi edad, trabajando a la vez, es muy complicado. Pero lo creo posible. Y viajar es otro reto, me encanta. Pienso dar la vuelta al mundo, esto quizás lo consiga. He recorrido muchos países (en concreto 22), pero aún me quedan muchos que conocer.

Durante el trayecto que ha recorrido ¿le ha supuesto algún obstáculo la cardiopatía congénita que padece? ¿en qué sentido?

Cuando empecé a trabajar, mi estado de salud era muy bueno y nunca tuve ningún problema. Pero claro, tenía casi veinte años menos que ahora, que he cumplido los 45 (llevo de profesora en la Universidad 20 años). Poco después aprobé mi primera oposición (Profesora Titular de Escuela Universitaria) y once años más tarde, aprobé la segunda (Profesora Titular de Universidad), previa realización de mi Tesis Doctoral, que suponía un importante ascenso respecto a la anterior oposición. Ahí ya no lo tuve tan fácil. Me consta que algunas personas con poder de decisión no estaban a favor de mi promoción a causa de mi discapacidad (que evidentemente se ha ido acrecentando en los últimos años por el esfuerzo de estar muchos años trabajando de forma intensiva), pero los méritos alegados en mi curriculum hablaban por sí mismos y eso hizo que finalmente lo consiguiera.

Recientemente ha publicado un artículo en larioja.com en el que denuncia que “al trabajador discapacitado orgánico se le ponen muchas trabas para comenzar a trabajar”. ¿Ha sufrido usted esos obstáculos o conoce a alguien de su entorno que los ha sufrido?

Los prejuicios sociales de los empleadores en relación con personas con discapacidad son aún muy altos y no favorecen la inserción laboral. No es difícil imaginar las dificultades que se enfrenta un discapacitado orgánico para comenzar a trabajar, contando además que dicha discapacidad resulta invisible en muchos casos. Claro que conozco casos de personas cercanas que han sufrido estas trabas. En cuanto uno comenta en una entrevista de trabajo su discapacidad, sus posibilidades de conseguir el empleo disminuyen considerablemente. Y si no se comenta en esa entrevista, las posibilidades de no renovación después de un primer contrato también son muy altas, sobre todo en la empresa privada, siendo personas discapacitadas con un alto nivel académico.

¿Cree que sería exagerado generalizar estos casos como habituales en el panorama laboral español, o son hechos aislados?

No, no creo que se trate de situaciones aisladas, ni mucho menos. Otra cosa distinta es que se reconozca por parte de los empleadores, porque eso sería políticamente incorrecto y en una sociedad como la nuestra no se admitiría.

¿Se dan estas “trabas” también en la Administración Publica?

Supongo que esas trabas que usted menciona puede que no se den cuando son plazas que se han creado de forma específica para personas con discapacidad (5%), con las ventajas que ello le puede reportar a la Administración. Pero cuando se está en plazas normales, por denominarlas de alguna manera, en las que hay que trabajar y competir en igualdad de condiciones con los demás, creo que las trabas existen, porque la sociedad o la Administración, en este caso, no está sensibilizada con las peculiaridades de los discapacitados orgánicos. Nosotros podemos trabajar casi igual que los demás, pero a nuestro ritmo, que en unas épocas será más alto y en otras más bajo. Creo que habría que habilitar soluciones en este sentido. Fundamentalmente, se trata de conseguir alternativas que impliquen una mayor flexibilidad en las tareas asociadas al correspondiente puesto de trabajo.

¿Qué experiencias ha sufrido para afirmar que existe “mayor discriminación por ser una MUJER discapacitada orgánica”?

Aún vemos discriminación en los puestos de trabajo por ser mujer, cosa que se ve claramente en los puestos de responsabilidad, no hay más que mirar las composiciones de los consejos de administración de las grandes compañías, composición de los gobiernos, Rectores de Universidades, diputados, jefes de servicio en los hospitales, etc. Si a eso le añades la discapacidad, el resultado del binomio “mujer y discapacidad” no resulta muy alentador. En mi caso concreto, parece que uno está obligado a demostrar continuamente que está capacitado para el puesto de trabajo que desempeña, tanto por ser mujer, como por ser discapacitada orgánica, y a veces esto me resulta agotador. Uno no quiere un trato de favor en el trabajo, sino una adecuación del puesto de trabajo a sus posibilidades reales, que en la práctica nunca se produce.

¿Qué consejo daría a los trabajadores discapacitados orgánicos que se sientan discriminados en su trabajo?

Quizás sería fácil decir que denuncien estas situaciones, pero en la práctica no resulta una tarea sencilla demostrar esa discriminación. Mi consejo es que no se dejen amedrentar por empleadores sin escrúpulos, que luchen por sus derechos, que no se rindan y que no dejen que nada ni nadie lesione su autoestima, aunque es difícil conseguirlo.

En su opinión, ¿qué medidas de protección debería impulsar la Administración?

En mi opinión la Administración pública debe llevar a cabo tareas de discriminación positiva dentro de los ámbitos en los que tenga competencia, tanto para impulsar nuevos puestos de trabajo en la propia Administración como para incentivar las contrataciones desde el sector privado. También debería jugar un papel importante en la concienciación social para la integración de estos discapacitados. Y es que los discapacitados orgánicos, cardiópatas en nuestro caso, son personas que en su mayoría pueden, quieren y deben trabajar. Para nosotros el trabajo es un aspecto básico no sólo para adquirir independencia económica, sino como un factor de integración social. La exclusión del mundo laboral o, en el mejor de los casos, la jubilación por incapacidad para los que estamos trabajando ya, no son soluciones aceptables, al menos para determinados rangos de edad.

¿Habría que concienciar también a la población sobre los problemas que sufren las personas con cardiopatías congénitas, que gracias a los avances médicos son un colectivo cada vez mayor?

Como ya he comentado, es evidente que se necesita una mayor concienciación social. Y es que somos la primera generación de cardiópatas congénitos que hemos llegado a adultos. Pero hemos llegado con ciertas limitaciones, cuyas consecuencias son desconocidas en ocasiones incluso por los propios médicos que nos tratan. Y en el futuro habrá más generaciones que llegarán a adultos y la sociedad deberá estar preparada para dar respuesta a los problemas de este colectivo que, actualmente, son niños.

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Comentarios
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1.Publicado por Matilde Gini de Barnatán el 05/01/2010 23:53
Leyendo este valiente artículo de la profesora Teresa Appellaniz Gómez, uno siente la
fuerza de una personalidad luchadura y un carisma bastante inusual.
La naturalidad con que expone una realidad personal compleja y los deseos de
superación ante los problemas que supone la entrega a una carrera como la suya;
Y superar el día a día de su cardiopatía congénita con el empuje continuado, habla
de un carácter que despierta admiración, y de la decisión de alcanzar las altas metas
a que ha llegado, demostrando que la voluntad y el coraje son la estructura de una
persona aparentemente frágil pero con gran unespíritu.
¡Felicitaciones, Profesora Paloma y que ese mismo fervor de vida la acompañe siempre.

2.Publicado por Teresa Apellaniz el 03/02/2013 05:21 (desde móvil)
Muchas gracias Sra. Barnatan por sus palabras. Yo solo hago lo que creo que debo de hacer. Actualmente soy administradora de dos grupos de facebook Asociacion de Portadores de valvulas cardiacas y Tetralogia de Fallot Espana.

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