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'Nuestro propósito es conseguir que los niños se olviden de su enfermedad cuando estén en el aula'

Paco García y Mª Carmen Blanco, maestros del aula de la 2ª planta del Hospital Infantil del Virgen del Rocío

Hablamos con...

Nota



'Nuestro propósito es conseguir que los niños se olviden de su enfermedad cuando estén en el aula'
Aunque no pertenezcan a ningún colegio, Paco y Mª Carmen forman un pequeño equipo docente con una gran misión. Juntos, se encargan de que los niños del Hospital Infantil del Virgen del Rocío no pierdan el ritmo con respecto a sus compañeros de clase, que siguen con normalidad el curso escolar.

Pero esta no es su única labor. Su singular escuela les exige ir más allá de la docencia, convirtiéndose en muchas ocasiones en un importante pilar de apoyo emocional para los propios niños y sus familiares.

En esta entrevista, desvelamos el día a día de estos profesionales no sanitarios, dependientes de la Consejería de Educación, que, sin lugar a dudas, desempeñan un importante papel en el complejo sanitario.



¿Con qué recursos materiales y humanos cuenta la escuela?

Esta escuela es sólo una de las cuatro aulas que hay en el centro dedicadas a la docencia de niños hospitalizados. Concretamente, ésta se montó gracias al programa de 'Ciber@ulas hospitalarias' que la Obra Social "la Caixa" puso en marcha en toda España a partir de 2002. Por la mañana funciona como escuela y por las tardes, exclusivamente como ciber@ula.

En este espacio, situado en la segunda planta del Hospital Infantil, contamos con material didáctico para niños de todas las edades, una biblioteca infantil, juegos educativos, material audiovisual, música, programas informáticos, material de papelería y manualidades...

También tenemos mobiliario adaptado a los más pequeños y, por supuesto, los equipos necesarios para hacer uso de los materiales: un televisor, un reproductor de vídeo, un equipo de sonido para la música y claro, como es de esperar de una ciber@ula, ordenadores.

En cuanto al equipo humano, lo conformamos nosotros dos, un psicólogo y una pedagoga, ambos con muchos años de experiencia. Esto es posible gracias a un convenio existente entre las consejerías de Educación y Salud.


¿Cómo se puede dar clases a niños de distintas edades y culturas, que vienen de cursos y colegios diferentes?

Nos alegramos de que os hayáis dado cuenta de la complicación con la que convivimos día a día.

La estancia de los niños en nuestra improvisada escuela suele ser por lo general muy breve, por lo que no da tiempo a conocer a fondo sus particularidades. En estos casos son ellos mismos los que nos informan de lo que están haciendo en clase para poder ayudarlos a avanzar.

Sin embargo, hay algunos niños con enfermedades crónicas que permanecen en el hospital durante más tiempo. En estos casos, sí nos ponemos en contacto con sus respectivos tutores para que nos orienten sobre su formación. Además, gracias a internet y a las nuevas tecnologías, hoy día podemos acceder a los materiales didácticos de cada colegio desde su página web. En ocasiones extremas, hemos tenido que examinar y calificar nosotros mismos a algunos niños, contando con la confianza de su maestro.

En cuanto a la distinta procedencia de los niños... como el Virgen del Rocío es hospital de referencia para un gran territorio en muchas especialidades, hemos tenido niños de diferentes nacionalidades, especialmente marroquíes y chinos que, dicho sea de paso, son muy buenos en matemáticas los primeros, y en idiomas los segundos.


A nivel emocional, ¿qué diferencias notáis respecto a vuestras anteriores experiencias como docentes?

Las diferencias respecto a enseñar en una escuela común son enormes. El trabajo es mucho más gratificante.

En primer lugar, los niños nos perciben de forma totalmente distinta. La psicología juega un gran papel en el trabajo que desempeñamos. Les decimos que estamos a su entera disposición, y que es como si contaran con un profesor particular sin que sus papás tengan que pagar nada. Así, nos ganamos su confianza y, a través de juegos, conseguimos nuestro principal propósito: conseguir que los niños se olviden de su enfermedad cuando estén en el aula.

Con esto, conseguimos rebajar su nivel de ansiedad y prepararlos para abordar las materias de clase, procurando siempre exigirles un rendimiento acorde a sus condiciones, sin abrumarlos con tareas que superen sus limitaciones. En este sentido tenemos que ser muy flexibles.

Pero las diferencias no acaban aquí. El trato con los padres también es totalmente distinto, bastante más cercano de lo habitual. En muchos casos, recurren a nosotros angustiados y, compartiendo sus experiencias con nosotros, consiguen reducir su nivel de estrés. Esto es importante porque su ansiedad la perciben los niños y se contagian de ella.


¿Qué ocurre si hay una complicación repentina en el estado de salud de alguno de los niños?

En nuestra aula es un riesgo que se corre todos los días, aunque no acabamos de acostumbrarnos a ello. Cuando ocurre algo así, inevitablemente te asustas, pero el hecho de encontrarnos dentro del Hospital Infantil nos permite tener siempre cerca a personal sanitario altamente cualificado al que poder recurrir rápidamente.

Si la situación no es grave, también contamos con un teléfono para llamar a los sanitarios, de modo que evitamos dejar el aula desatendida.


¿Cómo acogen los padres esta iniciativa? ¿se muestran participativos?

Lo cierto es que la mayoría están muy agradecidos por contar con este servicio docente gratuito para sus hijos.

Sin embargo, a veces no acceden a dejar a sus hijos solos y los acompañan en el aula. Esta situación llega a dificultar bastante nuestra labor docente y, lo más importante, recuerda a los niños permanentemente que están enfermos, impidiéndoles reducir su ansiedad.

Intentamos hacerles ver que los niños, no sólo se muestran más receptivos para aprender, sino que incluso olvidan su enfermedad y se relajan más cuando el ambiente que se crea en el aula se asemeja al de sus colegios.


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Comentarios
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1.Publicado por Humberto el 26/01/2013 01:53
Saludos Paco García y Mª Carmen Blanco y los felicito por esta obra que emprenden en pos de la superacion de los niños conc ardiopatías congenitas.

Les comento que en ocasiones e tenido la intensiond e incursionar en el campo de la educación para con estos niños, donde se tenga la educacion requerida segun su edad y sus necesidades, asi como un espacio donde se pueda hacer ejercicio y actividades que le permitan al niño aprender con su cuerpo.

Considero necesario el uso del cuerpo para el aprendizaje, porque este mismo dara apoyo y soporte al desarrollo motor y del lenguaje que sufren algunos niños.

Espero poder aprender de sus conocimientos y, si dios me permite, lograr abrir un espacio para estos niños y sus padres.

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