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Los implantes de vasos biológicos, un gran avance médico

Corazón al día

Nota

Lejos de ser ciencia ficción, esta técnica ya se está empleando en países pioneros como Argentina, donde un equipo liderado por el cardiólogo Luis de la Fuente implantó recientemente vasos sanguíneos biológicos en brazos y piernas creados a partir de células del propio paciente.



Los implantes de vasos biológicos, un gran avance médico
Los dos grandes problemas de los implantes de vasos sintéticos son el rechazo por parte del organismo del receptor y la incapacidad de los mismos para crecer a la vez que el resto del organismo. Especialmente por esta última causa, los niños con cardiopatías congénitas con vasos implantados tienen que ser reintervenidos en varias ocasiones a lo largo de su vida para sustituir los implantes por otros nuevos de mayor tamaño.

Pues bien, los implantes biológicos eliminan de un plumazo estos dos problemas fundamentales. Por un lado, al haberse generado a partir de células del propio paciente, no provocan rechazo, porque su composición es idéntica al resto de vasos del organismo. Por otro, al ser biológicos, estos vasos son capaces de crecer, adaptándose a los cambios anatómicos del receptor.
 


Primeras operaciones

 
Lejos de ser ciencia ficción, esta técnica ya se está empleando en países pioneros como Argentina, donde un equipo liderado por el cardiólogo Luis de la Fuente implantó recientemente vasos sanguíneos biológicos en brazos y piernas creados a partir de células del propio paciente con esta técnica.

Junto a Simón Stertzer, su compañero de trabajo y profesor de cardiología de la Universidad de Stanford, en California, De la Fuente entrevistó a los bio-ingenieros Nicholas LïHeroux y Todd McAllister, quienes estaban experimentando  con animales en el campo de la ingeniería de tejidos.

"Comenzaron a desarrollar los neo-vasos sanguíneos, que fueron injertados con éxito en ratas y perros, por lo cual decidieron implantarlos en el mono como paso previo a la prueba en seres humanos", relató el médico.

Del trabajo conjunto surgió un implante humano completamente biológico que "demostró resistir valores de presión arterial mucho mayores que los normales, capaz de tolerar la misma tensión que una arteria y con la misma resistencia que una vena", afirmó De la Fuente, quien destacó sus aplicaciones en algunos pacientes con malformaciones congénitas cardíacas.


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