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Un pequeño cambio en los desfibriladores mejora sus resultados

Corazón al día

Nota

Un pequeño cambio en la programación de los desfibriladores puede mejorar sus prestaciones y ayudar a las personas con enfermedad cardíaca a vivir más y con una mejor calidad de vida de lo que lo hacen ahora.



Un pequeño cambio en los desfibriladores mejora sus resultados
El ensayo MADIT-RIT, dirigido por Arthur J. Moss, de la Universidad de Rochester (EE.UU.), y publicado en The England Journal of Medicine (NEJM), sugiere que con un pequeño cambio en la frecuencia cardíaca del dispositivo se evitaría entre un 80% a 90% de las terapias inapropiadas, como las descargas potencialmente dolorosas que provocan ansiedad ante ritmos cardíacos anómalos pero que no son peligrosos ni potencialmente mortales. Y, para sorpresa de los autores, la nueva programación del desfibrilador también aumentaba significativamente la supervivencia, al reducir el riesgo de muerte en un 55 por ciento en comparación con los pacientes cuyos dispositivos utilizaban una programación tradicional.

«La forma en la que hemos estado utilizando los desfibriladores implantables en los últimos 20 años ha sido realmente poco óptima», explica. Y añade: «la nueva programación no sólo reducía la mortalidad, sino también el uso de terapias inapropiadas»

Moss explica que hoy día la mayoría de los desfibriladores se programan para iniciar la terapia cuando la frecuencia cardíaca es superior los 170 latidos por minuto, aunque matiza que los ritmos de 180 o 190 no siempre son peligrosos, ya que suelen ser de corta duración y podrían estar relacionados con una mayor actividad. Desafortunadamente, dice Moss, los desfibriladores no son muy buenos a la hora de distinguir entre los ritmos «malignas» y no perjudiciales.

Según Moss, programar el dispositivo para ritmos mayores a los 200 latidos por minuto reduciría el riesgo de experimentar una terapia inadecuada, además de disminuir la mortalidad. En este sentido, Moss señala que «hay investigaciones que sugieren que se produce un pequeño daño al músculo del corazón con cada descarga. Por eso -subraya-, si podemos eliminar las perturbaciones innecesarias, tendremos menos daño cardíaco y mejores resultados».

Fuente: ABC.es

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