A los medicos y cirujanos del HU Virgen del Rocío que atienden las cardiopatías congénitas

Sevilla a 17 de Noviembre de 2014

Hace 21 años que, en el Hospital Maternal Virgen del Rocío de Sevilla, nacía nuestra hija. El natural contento por dicho acontecimiento se vio ensombrecido, ¡algo no marchaba bien! Tras diversas pruebas detectaron que tenía una cardiopatía congénita compleja. El impacto de dicha noticia fue brutal, que decir que no sepáis, interrogantes, incertidumbres, estrés, ansiedad, culpabilidad, reajustes familiares y laborales y un largo etcétera nos sobrevino de manera instantánea. Fue en estas circunstancias cuando conocimos a los profesionales de Cardiología, Cirugía y Hemodinámica Pediátrica del Hospital Infantil Virgen del Rocío, entre otros, a los doctores Santos de Soto, Descalzo Señoran, Grueso Montero y Gil-Fournier Carazo a quienes debemos, entre otras cosas, el afrontamiento y normalización de dicha cardiopatía congénita y, cómo no, el poder disfrutar a día de hoy de nuestra hija.

Las continúas revisiones, ingresos hospitalarios, cateterismos e intervenciones quirúrgicas facilitaron un mayor conocimiento de dichos doctores tanto en la vertiente profesional como humana, posibilitando un sincero y profundo sentimiento de admiración y respeto.

Han ido pasando los años, veintiuno, en los que dichos profesionales han constituido un papel fundamental en nuestra vida, motivo por el que en estos momentos en los que se han jubilado ó están próximos a hacerlo, deseamos mostrarles públicamente nuestro cariño y afecto, al tiempo que nuestro reconocimiento personal por su trabajo en pro de todos los afectados por las cardiopatías congénitas.

No nos cabe duda de que las nuevas incorporaciones a dichas Unidades hospitalarias sabrán estar a la altura de sus antecesores, ya están dando muestras de ello, pero les conviene saber que el testigo que cogen ha estado lleno de comprensión, humildad, sencillez, abnegación, entrega y profesionalidad junto con algo tan valioso como es su humanidad.

Muchas gracias a los primeros por todo lo que han hecho por nosotros y mucha suerte a los segundos en su nada fácil pero bonita misión.

Un fuerte abrazo

Eduardo Morales Castro y familia