La niña sufría una cardiomiopatía, es decir, un problema en las contracciones del corazón que provocaba que el músculo no tuviera fuerza suficiente para bombear sangre. A pesar de la medicación intensa que le administraron, la niña siguió empeorando, de forma que finalmente se tuvo que llevar a cabo una operación para salvar su vida.

Normalmente en casos como este se recurre a un dispositivo de asistencia ventricular, es decir, un corazón artificial, o a un transplante de corazón. De hecho, José Anastasio Montero, jefe del servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital La Fe de Valencia, afirma que transplantes como el de Hannah no se hubieran planteado en España, ya que "los transplantes heterotópicos hace tiempo que dejaron de hacerse porque planteaban más riesgos que beneficios".

10 años después de la controvertida operación, los médicos retiraron el corazón transplantado y ahora la niña es una adolescente normal. "Gracias a la operación ahora tengo una vida normal, como el resto de mis amigos", ha señalado la chica en una rueda de prensa.

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