Otro año más hemos estado juntos, reunidos, codo con codo “siendo mucho mas que uno”.

Juntos en Huelva, Cádiz y Sevilla que, aunque a kilómetros de distancia, se han unido en un mismo fin: el apoyo y la ayuda mutua.

Hemos compartido los miedos, les esperanzas, las lágrimas, los deseos, las frustraciones, la soledad…, una soledad que desaparece cuando sabemos que los demás, al igual que nosotros, no están solos porque estamos nosotros.

Ya van para cuatro años los encuentros en estas provincias, en ellos hemos dado cabida a las dudas que han ido surgiendo en los padres que se enfrentan día a día, etapa a etapa, a los cambios, retos y situaciones nuevas que supone ser padres de niños con cardiopatía congénita. Nos han abierto sus corazones y depositado en nuestra asociación, una vez mas, la confianza y la esperanza de ser escuchados, comprendidos, atendidos, acompañados…, como esos vulnerables corazones se merecen.

Dicen que cuando sufrimos nos sentimos solos, a pesar de estar rodeados, que no acompañados, de los demás. Esa soledad que no se entiende hasta que no la pasas, se amortigua cuando el que está al lado nos acompaña con lo vivido.

Desde el grupo de ayuda mutua solo hemos pretendido acompañar a esos padres que un día se aventuraron a tener un hijo, un hijo que desearon con todo el corazón que aunque sus corazones fuesen corazones dolientes también son corazones que laten, que sienten y que viven como los de todos los niños, como los nuestros como el tuyo…

Gracias por esa entrega, gracias por estar, a veces a pedazos, a veces a parpadeos, siempre a sueños…

Elena Barbosa Cortes