Tratamiento de la valvulopatía aórtica

A pesar de los continuos avances tecnológicos, aún no se ha desarrollado el dispositivo ideal para sustituir las válvulas cardíacas humana. El tratamiento quirúrgico convencional de la val­vulopatía aórtica es su reemplazo por una prótesis valvular (biológica o mecánica), como así también el implante percutáneo valvular para un grupo creciente de pacientes. En la población infanto-juvenil o de edad joven las bioprótesis valvulares aórticas tienen la ventaja de que no requieren anticoagulación del paciente; sin embargo,  conllevan el deterioro estructural y necesidad de reoperación temprana suponiendo un gran hándicap. Por el contrario, las prótesis valvulares mecánicas requieren anticoagulación de por vida con un índice de compli­caciones mayores.

También existen técnicas de reparación y preservación valvular aórtica cuando las características de las valvas lo permiten.

Una excelente opción para la población más joven es el procedimiento de Ross, es la opción que más se aproxima a la sustitución de la válvula aórtica por otra válvula humana; el autoinjerto de válvula pulmonar proporciona una hemodinámica muy parecida a la de la válvula aórtica nativa y evita al paciente la carga de la anticoagulación. Además, es capaz de crecer, es más resistente a la infección que las prótesis valvulares y no produce hemólisis. Sin embargo, es técnicamente más compleja que una sustitución valvular aórtica convencional, requiere de una gran experiencia del grupo quirúrgico, e implica la implantación de un homoinjerto pulmonar que puede calcificarse, dilatarse y disfuncionar.

Técnica de Ozaki

En 2011, el  cirujano japonés Dr. Ozaki publicó una técnica de reparación valvular aórtica donde construía literalmente y de forma individualizada la válvula aórtica del paciente. Los cirujanos cardiacos infantiles en un primer momento fueron muy reservados para ponerla en práctica, “demasiado bueno para ser verdad”. La ventaja que aporta esta técnica en los niños, es que la válvula puede crecer manteniendo su función y así evitar la técnica quirúrgica que se realiza actualmente, la llamada “Cirugía de Ross”, donde se usa la propia válvula pulmonar del paciente para reparar la válvula aórtica enferma.

La utilización del pericardio autólogo, posible gracias a la estabilización biológica con glutaraldehído, para la reconstrucción parcial o total de válvulas, está asentada en más de 30 años de experiencia. A partir de estas experiencias iniciales, el grupo del Dr. Ozaki desarrolló y abrió una nueva oportunidad para la realización de nuevas válvulas aórticas con pericardio autólogo, constituyendo una opción terapéutica tentadora en algunos escenarios. Los resultados presentados fueron muy alentadores en más de 400 casos realizados con esta técnica desde abril de 2007 hasta septiembre de 2011.

Ozaki y sus colegas han demostrado que la reconstrucción de la válvula aórtica con pericardio autólogo tratado con glutaraldehído tiene buenos resultados a medio plazo con menor gradiente transvalvular, regurgitación aórtica menos que leve y 96.2% de ausencia de reoperación. Por ello, en la actualidad el método Ozaki ya es utilizado con muchísimo éxito en Japón, China, Europa y Estados Unidos, siendo el procedimiento de elección en el Boston Children´s  Hospital, donde el afamado Dr. Pedro Del Nido, Jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca Infantil y uno de los máximos referentes de esta especialidad, señalaba que estaban teniendo muy buenos resultados.

La técnica de Ozaki ha llegado a España

Hace unas semanas, los servicios aliados de Cirugía Cardíaca Infantil del Hospital La Paz – Ramón y Cajal se convirtieron en los primeros Servicios españoles en realizar la «técnica de Ozaki» de reparación valvular aórtica. Estuvo con ellos un cirujano del  prestigioso Hospital Great Ormond Street de Londres, el Dr. Martin Kostolny, discípulo del Dr. Ozaki, para enseñarles dicha técnica, operando a dos niños con serios problemas de la válvula aórtica y el resultado inmediato fue excelente.

Aún siendo conscientes de que hay que ser prudentes con los resultados a largo plazo consideran que puede ser una técnica muy beneficiosa para nuestros niñ@s y adultos con patología severa en la válvula aórtica.

Fuentes: