El estudio, publicado en la revista científica Biomaterials, ofrece una nueva forma de cultivar un sistema vascular; algo que hasta ahora ha sido un obstáculo en la ingeniería de tejidos.

“El principal factor de limitación en la ingeniería de tejidos es la falta de una red vascular”, dice el coautor del estudio, Joshua Gershlak, estudiante investigador del Instituto Politécnico Worcester (WPI) en Massachusetts. “Sin esa red vascular, hay mucha muerte de tejidos”, agrega.

Uno de los rasgos que definen a una hoja es su red de nervaduras que se ramifica por toda su estructura, y que lleva nutrientes y agua a sus células. Por esta cualidad los científicos usaron la planta de espinaca para imitar la forma en que la sangre se mueve por los tejidos humanos.

El trabajo supone modificar la hoja de espinaca en el laboratorio para remover sus células vegetales, dejando solamente una estructura de celulosa.

“La celulosa es biocompatible y se ha usado en una gran variedad de aplicaciones en medicina regenerativa, tales como la ingeniería del tejido cartilaginoso, del tejido óseo y de la regeneración de heridas”, escriben los autores en su artículo.

Las extructuras vegetales se recelularizan con células endoteliales humanas que colonizaban las superficies internas de la vasculatura de la planta. Células madre mesenquimatosas humanas y cardiomiocitos derivados de células madre pluripotentes humanas adheridas a las superficies externas de andamios de plantas. Los cardiomiocitos demostraron capacidad contráctil y capacidades de manejo del calcio en el transcurso de 21 días.

Estos datos demuestran el potencial de las plantas decelularizadas como andamios para la ingeniería de tejidos, lo que en última instancia podría proporcionar una tecnología «verde» rentable para regenerar masa de tejido vascularizado de gran volumen.

Fuente:
Artículo publicado en Revista Científica Biomaterials