Diego Solís Clavijo, enfermero perfusionista del Hospital Universitario Virgen del Rocío

Nuestro entrevistado, Diego Solís, es Diplomado Universitario de Enfermería por la Universidad de Sevilla, además de contar con un Postgrado en Técnicas de Perfusión y Oxigenación Extracorpórea y un Máster en Técnicas de Perfusión y Oxigenación, en el que también ha ejercido de tutor. Actualmente ejerce de enfermero perfusionista en el Hospital Universitario Virgen del Rocío en Sevilla, haciendo posible intervenciones quirúrgicas que requieran Circulación Extracorpórea (CEC) y pudiendo mantener así una correcta circulación de la sangre en todo aquel niño en el que sea necesario sustituir la función cardíaca o pulmonar durante la cirugía.

Los méritos de nuestro entrevistado no acaban ahí, puesto que Diego Solís cuenta con varias publicaciones en revistas de investigación sobre Circulación Extracorpórea, además de haber sido ponente en diversos congresos, entre ellos el de la Sociedad Andaluza de Cirugía Cardiovascular, y consiguiendo en uno de ellos el segundo premio como mejor comunicación
(Congreso de Málaga 2008). Cabe destacar también su labor como voluntario en una de las misiones organizadas por la Palestine Children’s Relief Fund (PCRF) en Ramallah, así como el homenaje recibido en nuestra Gala Corazón y Vida de 2019 junto con el resto del equipo de perfusionistas del Hospital Universitario Virgen del Rocío. 

 

¿Cómo y cuándo decidiste ser perfusionista? No es lo típico que uno quiere ser cuando es joven.

No fue una elección, fui elegido por los que fueron mis maestros. He sido un enfermero que fue evolucionando hasta llegar a ser un Perfusionista. Fui seleccionado como enfermero de cuidados críticos donde desarrollé mi trabajo durante algo más de 10 años, aunque al inicio tuve que salir y estuve en hemodiálisis. En 2002 me ofrecieron formar parte del equipo de cirugía cardiaca congénita, fue este hecho el que me hizo entrar en contacto con la Perfusión. Realicé mi labor como instrumentista en el equipo de cirugía cardiaca y la verdad que era impresionante el trabajo de Sebastián en la bomba de CEC, el que a la postre sería uno de mis maestros. También marcaron mi formación los cirujanos y anestesistas, así como mis compañer@s enfermer@s con los que comparto amistad.

 

¿En qué consiste la Circulación Extracorpórea y cuál es tu labor como enfermero perfusionista?

La circulación extracorpórea tiene como objetivo sustituir durante el periodo quirúrgico las funciones del corazón y los pulmones. Una vez dicho esto, es evidente que es nuestra labor como Perfusionistas cubrir esta necesidad que realizamos mediante una Bomba que mueve la sangre desde el paciente a la máquina de CEC donde se oxigena y se lava el carbónico y vuelve a retornarsela. Pero debemos cubrir tres funciones:

  • Vaciar perfectamente el corazón para que se vean bien las estructuras y permita al cirujano realizar una perfecta corrección de la malformación.
  • Proteger adecuadamente al corazón durante todo el proceso quirúrgico para que una vez finalizada la intervención este no tenga más daño añadido que el de la propia cirugía.
  • Proteger todos los órganos mediante una buena perfusión que consiste en aportar nutrientes y oxígeno y retirar carbónico de todas las células del organismo, evitando daño durante la intervención.

 

¿Cuándo hay que recurrir a ella? ¿Hay establecida una edad o peso mínimo del paciente?

Se recurre cuando es necesario sustituir estas funciones, pulmonar, cardiaca o ambas. Y no solo en afecciones cardiacas, también en aquellos pacientes que tienen problemas a nivel cerebral y requieran una parada cardiaca para poder intervenir el tumor o malformación vascular o en los casos de problemas pulmonares que requieran sustituir función respiratoria para poderse intervenir. Edad desde el nacimiento incluso prematuros (mayoría sin CEC) hasta cercanos a la centena, pesos es un asunto más controvertido con CEC desde los 2 Kg, a menor peso mayor riesgo, hasta 150 kg para hacerlo con circuitos habituales, a partir de aquí habría que estudiar casos y adaptar los circuitos siendo necesario utilizar dos Oxigenadores.

 

¿Qué riesgos entraña para el paciente, en particular en el caso de bebés o niños?

Los pacientes sometidos a cirugía cardiaca pueden presentar complicaciones en los diferentes órganos. Al corazón derivados de factores como hipotermia sistémica, pinzamiento de la aorta, uso de determinada cardioplejia, la volemia del paciente y efectos de la anestesia sobre el corazón. Pulmones derivada de la propia bomba y/o efectos anestesia. Gastrointestinales por mala perfusión de las vísceras. Renales como resultado de una perfusión inadecuada, presencia de sustancias nefrotóxicas, sin desdeñar otros factores que influyen: nefropatía previa, tiempo de oclusión de la aorta, duración de la cirugía y el comportamiento hemodinámico durante la CEC. Que en el caso de pediatría se agudiza como resultado de la inmadurez de los niños y de sus sistemas. Otros aspectos a tener en cuenta:

Menor volumen de sangre circulatoria puede producir hemodilución, mayor tasa de consumo de oxígeno importante para evitar un falta de oxígeno a los órganos, mayor reacción del lecho vascular pulmonar, presencia de derivaciones cardiacas adicionales (Intra-extracardiacas), inmadurez de órganos y sistemas, alteraciones de la termorregulación, poca tolerancia a las microembolias sobre todo el cerebro y falta de azúcar, etc Podríamos no acabar lo importante es entender que un niño no es un adulto pequeño es una entidad mucho más compleja y delicada.

 

¿Qué avances más notables se han dado en este campo en los últimos años?

Abordaje de las cirugías de una forma más precoz y con el objetivo de resolver el problema, curar y no solo paliar para un abordaje posterior. Esto convierte a la perfusión en un reto diario adaptando la Bomba al individuo más si cabe, gracias a avances técnicos de control y seguridad en la bomba de CEC en línea (mediante todo tipo de sensores y control de oxigenación y gasométrias) en la monitorización de quirófanos durante la CEC. En nuestro caso hemos realizado cambios en el montaje de la bomba de circulación, que ha permitido una reducción del uso de hemoderivados en un alto porcentaje de los niños, introducción de todos los últimos sistemas de seguridad y monitoreo en línea que permite de una forma más ágil guiar la perfusión a las necesidades de los pacientes.