El ductus arterioso persistente (DAP) es una cardiopatía congénita común que puede aparecer combinada con otras, como la transposición de grandes vasos o la coartación aórtica. Se trata de una anomalía cardiaca que suele ser más frecuente en mujeres que en hombres. ¿En qué consiste y qué problemas genera al organismo?

El ductus arterioso es el conducto que separa la aorta de la arteria pulmonar, un vaso que debe permanecer abierto durante el desarrollo del embrión. Nuestro sistema cardiorrespiratorio no es el mismo cuando estamos en el vientre materno que cuando nacemos. ¿El motivo? Durante el periodo de gestación nuestros pulmones no son funcionales y la oxigenación de la sangre depende completamente de la madre.

Por tanto, en los meses de embarazo el ductus arterioso permanece abierto para que el flujo sanguíneo del bebé sea correcto. Tras el nacimiento, este conducto se cierra para permitir que la respiración sea autónoma. Este cierre se produce en los tres primeros días de vida, aunque en algunos casos puede quedar abierto varios meses después.

Precisamente, cuando este conducto se queda abierto más tiempo de lo normal es cuando aparece el conocido ductus arterioso persistente, provocando fallos en el funcionamiento del corazón. Esta apertura causa la mezcla de sangre oxigenada que va por la aorta con la poco oxigenada que circula por la arteria pulmonar, afectando al resto del organismo que recibe sangre con menos oxígeno de lo normal.

Lo vemos con detalle en la animación de cardiopatiascongenitas.net.

El ductus permite el paso de la sangre oxigenada de la aorta (en rojo en la imagen), que tiene más presión, a la arteria pulmonar, que tiene menos presión, y a los pulmones (P). Es una acción innecesaria porque la sangre ya está oxigenada, produciéndose la mezcla con la sangre no oxigenada (en violeta) que procede del ventrículo derecho (VD). Este flujo extra de sangre sobrecarga al pulmón y al corazón (aurícula y ventrículo izquierdos), aumentando el trabajo de este último, un sobreesfuerzo que puede crear serias complicaciones para el organismo.

Diagnóstico del ductus arterioso persistente

Como ocurre con la gran mayoría de las cardiopatías congénitas, no se conoce el origen concreto del ductus arterioso persistente. Sin embargo, una de las causas está asociada al desarrollo incompleto de los pulmones al nacer. De ahí, que los bebés prematuros tengan más probabilidad de padecer esta anomalía cardiaca, así como las personas que nacen con poco peso o con problemas pulmonares como el síndrome de distrés respiratorio.

Es posible que, si el ductus arterioso persistente es pequeño, no cause síntomas y no se detecte durante un tiempo, incluso hasta la edad adulta. Sin embargo, cuando la abertura es grande, sí suelen manifestarse signos como dificultad para respirar, cianosis (color azulado de la piel), cansancio, soplo cardiaco, cardiomegalia (agrandamiento anormal del corazón) o retraso en el desarrollo. Los defectos más grandes sin tratamiento podrían causar presión arterial en los pulmones, insuficiencia cardiaca o infección cardiaca (endocarditis).

Por tanto, en función del tamaño del ductus, el diagnóstico puede ser más o menos complicado y, en ocasiones, puede pasar desapercibido mucho tiempo y no detectarse con rapidez. Ante la sospecha de que una persona pueda padecer esta dolencia, las principales pruebas que se realizan son las habituales de las enfermedades cardiacas: radiografía de tórax, electrocardiograma, ecocardiografía o diagnóstico por imagen.

El ecocardiograma es la técnica que permite realizar un diagnóstico más preciso, ya que además de ver la apertura en sí, su tamaño y localización, confirma si existen otras anomalías más graves, una información crucial para abordar el tratamiento de la cardiopatía.

ecocardiograma

Fuente de la imagen: https://cardiavant.com/

Tratamiento del ductus arterioso persistente

El tratamiento para el ductus arterioso persistente lo determina el equipo médico en función de la edad del paciente, la gravedad de la enfermedad (ductus pequeño o grande), el estado de salud y los síntomas que presente. Las opciones comprenden el control, el tratamiento farmacológico, el cierre mediante cateterismo cardiaco y una cirugía. 

Tratamiento farmacológico

Si el ductus es tolerable y no tiene impacto clínico, se puede proceder a una terapia de, mientras se espera su cierre espontáneo. Cuando la cardiopatía congénita tiene impacto clínico, existe un tratamiento farmacológico específico para cerrar el ductus, en los casos que se detecte muy rápidamente y el bebé tenga pocos días de vida. Con el paso del tiempo, esta opción puede dejar de ser eficaz y presentar efectos adversos, además de que existen posibilidades de reapertura del ductus, tras el tratamiento farmacológico.

Cierre percutáneo

En algunos casos, se recurre a la técnica del cateterismo para colocar un dispositivo oclusor en el ductus que lo mantiene cerrado e impide la mala circulación interna del corazón.

Cirugía

Cuando no es posible recurrir a la medicación, ni al cateterismo, la única opción que queda es la intervención quirúrgica. Es un tratamiento apto para todas las edades, pero más complejo. Consiste en la ligadura del vaso. Al tratarse de una operación, las complicaciones son mayores, sobre todo para los bebés prematuros con muy bajo peso, debido a la necesidad tan específica de soporte vital y mantenimiento de la temperatura corporal que tienen.

Recibir la noticia de que tu hijo o hija tiene una cardiopatía congénita, suele generar un enorme impacto emocional en los progenitores. En momentos como este, suele aflorar la incertidumbre ante lo desconocido y el miedo hacia la enfermedad. Además del apoyo psicológico, contar con información detallada sobre la anomalía cardiaca y las alternativas de tratamiento que tiene, es también clave para afrontar la situación de mejor manera.

En la Asociación Corazón y Vida, llevamos desde 1983 trabajando en la atención de personas con cardiopatías congénitas en Andalucía. Contamos con servicios de apoyo psicológico y asesoramiento, entre otros, para prestar ayuda a quienes lo necesitan. Si es tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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